Parece mentira, como corre el tiempo, en lugar de correr vuela. Ocho años
hace ya de la celebración del 50º aniversario de la Hermandad de nuestra
Patrona la Virgen del Socorro, y aun recuerdo el día como si hubiese sido ayer.
Con motivo de ello en el boletín informativo de la Hermandad nº 20 de abril
de 2006 se publicó un pequeño artículo el cual decía así:
UNA VISITA INESPERADA
por ARTURO
EDUARDO RODRÍGUEZ GUERRERO, abril de 2006
Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin
que le quede obligación
de agradecerlo a otro que al mismo cielo.
Miguel de Cervantes
“A la Hermandad de Ntro. Padre Jesús
Nazareno, con mi bendición y afecto en el Señor a todos los Hermanos y
Hermanas. Cardenal Amigo Vallejo. Arzobispo de Sevilla. Badolatosa, 5 de junio
de 2005.”
Sucedió en la mañana del día 5 de junio de
2005 con motivo de las Bodas de Oro de la Hermandad de la Virgen del Socorro,
patrona de todos los badolatoseños.
Para la ocasión se ofició una Santa Misa en
el paseo del pueblo, en ella, destacaba un personaje ilustre, una persona que
días atrás pudo haber sido elegido sucesor de Juan Pablo II en el sillón de San
Pedro, pues se encontraba entre los candidatos para representar a Nuestro Señor
Jesucristo en la tierra. Hablamos del Cardenal Carlos Amigo Vallejo, arzobispo
de Sevilla.
El destino me dio la oportunidad de sentarme
en un lugar privilegiado, en la segunda fila de sillas. Tres de ellas aparecían
con el rótulo de “Reservado: Hdad. de
Jesús Nazareno”; una para el Primer Hermano Mayor; otra para el Segundo
Hermano Mayor y la tercera...
Los “Sin
Pecados”, como fueron definidos por Monseñor Amigo, se encontraban próximos
al Altar Mayor. El de la Hermandad de la Virgen de los Dolores era portado por
Manuel Jiménez Moyano; el de la “Borriquita”
por Emilio Villarrubia León; el de “El
Resucitado”, por Ignacio Dorado Álvarez; el de nuestro Santo Patrón, San
Plácido, por María del Carmen León Graciano; el de “El Cristo” parecía estar vacante, no se veía a nadie, solo unos
pies por debajo, pobre Cheli (Araceli Santos Chacón), le tocó uno de los
estandartes mas “voluminosos”, era la
más bajita de todos nosotros, a pesar de ello nos superaba en altura, hizo
trampa, le ayudaban unos zapatos de tacón y una peineta; frente de nosotros el
estandarte de Nuestra Patrona y anfitriona, portado por Macarena Serrano Pineda
y por último el de “Jesús” portado
por mi persona.
En la segunda fila veía a nuestros Hermanos
Mayores representándonos. A su lado una silla sin ocupar, pensé que estaba
vacante en recuerdo a todos nuestros Hermanos que a lo largo de la historia de
Nuestra Santa Hermandad se han ido quedando en el camino.
Nuestros Hermanos Mayores me llamaron,
dijeron que esa silla era para el Secretario de la Hermandad de Jesús, pero en
los dos sitios no podía estar. Detrás del Altar Mayor “saltaba” uno de los costaleros del paso de la Virgen, era Iván
Pineda Tenor: “¡Yo me quedo con el estandarte hasta que finalice la misa,
siéntate tú!”, me dijo.
Esa tercera silla dejó de estar vacante por
una emocionada y nerviosa persona, recordé lo que momentos antes pensé
mirándola. En esa pequeña silla de madera estaban sentados todos los Hermanos
de la Hermandad de Jesús, yo no debería de haber aceptado sentarme allí,
debería haber sido otro Hermano, pero el “protocolo”
es así y os pido disculpas. En esa pequeña e incomoda silla de madera me sentía
tan cómodo y a gusto que parecía estar sentado en un “sillón relax”.
¡Qué calor!, aun lo recuerdo.
De reojo miraba los Estandartes, me quedé
tranquilo, el estandarte estaba en muy buenas manos, allí estaba sin parpadear
nuestro Hermano Iván, ni la peineta de Cheli se había movido. Miraba al otro
lado, “¡pobrecillos lo que tienen que estar pasando!”, me decía viendo a esos
pequeños que formaban el coro, Los Críos
de Bado, todos con las “carillas
coloraillas” y bañados por el sudor que salía de sus frentes.
Termina la Santa Misa, la procesión debe
continuar e Iván debe portar el trono de la Virgen hasta la Iglesia, no puede
llevar el estandarte y el trono a la vez, “ganas,
no les falta”, me dirijo hacia él y nuevamente me lo entrega.
Las agujas de mi reloj se acercaban a la una
de la tarde, el trono de la Virgen se va encaminando desde un lateral del paseo
hacia la Iglesia, delante los estandartes. A lo lejos veo venir a nuestro
Primer Hermano Mayor, lo veo nervioso: “¡Y éste de donde viene!”, me dije, “Juani Parraillo” le acompañaba dos
pasos mas atrás, sus miradas no tienen destino, buscan a alguien. Desde lejos
me han visto y se dirigen a mi, “!El Cardenal va a venir a la Casa Hermandad y
tienes que venirte p’allá¡”, me dice David al que le falta un poco de aire. “¡Que
hago con el estandarte, Iván va de costalero!” le dije. Una persona escucha la
conversación y se ofrece a llevarlo. Nuevamente estaba en buenas manos, era una
Hermana de la Hermandad de la Virgen de los Dolores. David no me espera “!corre,
corre¡” me decía, dirigiéndose junto con “Juani”
a la Casa Hermandad, miro hacia atrás y veo a Manuel Tenor “corriendo” dirección a la Casa Hermandad, no le recuerdo haberle
visto correr desde su etapa de futbolista. Mi amigo Antonio Borrego portaba su
cámara de vídeo y hablaba con una señora, “¡Antonio, ven corriendo para la Casa
Hermandad que el Cardenal viene a firmar el Libro de Visitas y debes grabarlo!”,
Antonio dejó a la pobre señora con la palabra en la boca, obedeció mis
palabras, gracias Antonio. Rafael Sánchez se acercaba a la Casa Hermandad
acelerado y con su inseparable cámara de vídeo. Epifanio Sánchez ya estaba
dentro de la Casa, llegó antes que yo, y eso que le había dejado junto al trono
de la Virgen con su mujer y su hija, veo que sigue en forma.
De repente, la Casa Hermandad se había
llenado de gente, carreras de un lado a otro, voces arriba y abajo, nadie
dirigía lo que se debía de hacer, unos quitaban los sillones, otros las mesas,
otros iban ordenando lo que se podía. Detrás de la barra, en un abrir y cerrar
de ojos desaparecieron vasos, botellas de bebidas, carteles con el nombre de
las raciones y precios, “¡el Cardenal no debe ver todo esto, que no parezca un
bar!”, se escuchaba. La barra no pudimos quitarla, es de ladrillo
macizo-rústico, pero seguro que por alguna mente paso la idea.
Monseñor Amigo, espero que nos comprenda, es
la única manera de poder recaudar fondos para el sostenimiento de la Hermandad
y poder construir un museo y una pequeña capilla en la planta superior para
poder venerar a Nuestra Sagrada Imagen.
Continuando con los preparativos de esa
visita inesperada, se colocó una mesa y un sillón mirando hacia la pared, lugar
donde se encontraban los cuadros de las Sagradas Imágenes de todas las
Hermandades del pueblo, encima de la mesa el Libro de Visitas de la Hermandad,
éste fue “estrenado” con motivo de la
inauguración de la Casa Hermandad el 31 de julio de 2004, la primera página del
Libro se quedó vacante, para el dia que nos visitara alguna persona ilustre. “Nuestros hijos o nietos o quizás
nuestros biznietos puedan tener la suerte de ver a un Obispo o Cardenal en
Nuestra Casa Hermandad y firme en el Libro de Visitas, por ello debemos dejar
en blanco la primera página, algún día, creemos que ocurrirá”, pregunta que nos
hicimos algunos Hermanos. Nunca pensé que fuese tan pronto.
Pues bien, entre carreras a un lado y a otro
todo estaba en perfecto estado de revista, salí un momento para ver si era
verdad o no que íbamos a tener esa Santa Visita tan esperada, creía que el
religioso vallisoletano, se había montado en su vehículo oficial y se marchaba
hacía Sevilla, pues seguro que tendría una agenda muy apretada y no podría
perder el tiempo en “visitarnos”.
Estando en la puerta de la calle veo un tumulto de gente que se dirige hacia la
Casa Hermandad, “¿Será verdad que el Cardenal nos va a honrar con su visita?”,
me pregunté. En ese momento me encontré al Presidente del Consejo de
Hermandades apartando a la gente “¡Quitaros, quitaros de en medio que el
Cardenal viene detrás mía!” decía en un estado un poco nervioso y emocionado,
aprecié que su pequeña tartamudez se agravó un poco más. Justo detrás de la “comitiva” que le acompañaba entré a la
Casa Hermandad, por un momento pensé estar en un plató de televisión, mi amigo Antonio
Borrego y Rafael Sánchez portaban sus cámaras de vídeo, me sorprendió ver a mi
hermano Francis con otra cámara de vídeo, no quería perderse ni un detalle, a
pesar de su recelo a “todos estos temas”,
gozaba de una posición privilegiada debido a su altura. Una multitud de gente
se agolpaba con su cámara de fotos para inmortalizar el momento. Acto seguido
Su Eminencia el Cardenal se sentó en el sillón a firmar, observo que la
posición inicial “mirando a la pared” ya
no estaba, alguna persona de los presentes recibiría un “tironcillo” de orejas de Nuestro Padre Jesús Nazareno para que
cambiara la posición de la mesa y sillón, “Ahora si está todo bien, a sus
espaldas están todas las Sagradas Imágenes del pueblo siendo testigos del
momento” me dije. Pero faltaba algo, “tiré”
una fotografía y notaba que seguía faltando algo. El Primer Hermano Mayor de la
Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía, mi buen amigo Antonio Corrales, no
quiso perderse el momento y tambien se encontraba presente. Observé como cogió
a Nuestro Primer Hermano Mayor del brazo y le empujó hacía el Cardenal “¡Ponte
a su lado que es donde tienes que estar!” le dijo a David, éste “tal como cayó se quedó” agarrando “su vara” tan fuerte que creía que la doblaría, firme como un buen
soldado y mirando de reojo al Cardenal para ver que nos escribía en el Libro de
Visitas, creo que si el Cardenal le hubiera dicho algo, David hubiese salido
corriendo. Al otro lado, Jose Luis Tenor, nuestro Segundo Hermano Mayor, algo
mas relajado exteriormente, su vara le servía de apoyo, sus dos manos la
abrazaban de una manera singular. Ahora si estaban al completo, mi cámara de
fotos inmortalizó el momento para dar fe en el futuro de que no fue un sueño.
Al finalizar la Bendición, los aplausos
llegaron a ser ensordecedores, destacando los de nuestras Hermanas Carmen
Serrano y Basilia Sánchez, junto a “Frasquita”
su hermana. Antes de salir de la Casa Hermandad recuerdo como el Padre Amigo se
me dirigió para bromear con mi “abundante
frente despejada” contándome un chiste de calvos, creía que los Cardenales
no contaban chistes. Me quedé un poco parado, delante de mí lo único que veía
era un hombre que me impresionaba, ¿quizás por sus cerca de dos metros de
estatura y sus Sagradas telas negras?, creo que no, pues me sobresalía unos
cinco centímetros, ¿quizás era por que dos semanas atrás pudo ser elegido
sucesor de San Pedro?, no lo sé. Al finalizar y antes de salir de la Casa
Hermandad su mano y la mía se estrecharon, dándole las gracias por su Santa
Visita a Nuestra Casa, su Casa y la de todos los que se sienten cristianos. No
le besé el anillo como quizás requiere el protocolo, le dí un apretón de manos
como lo hago con mis mejores amigos, mi mano se perdió en la de aquel hombre “tan grande” sintiendo un pequeño cosquilleo
hacia dentro.
Acto seguido se marchó de la Casa, no sin
antes saludar y agradecer el recibimiento que le hizo en la entrada del pueblo
para acompañarle hasta el paseo a nuestro Hermano y buen amigo Felipe Escalera
que se encontraba en el portal. Acto seguido se fue disolviendo el tumulto de
gente para continuar con la procesión.
Para terminar sólo me queda decir dos cosas a
la Hermandad de la Virgen del Socorro:
1. Enhorabuena por la extraordinaria
organización.
2. Gracias, gracias por que “sin vosotros” la Casa Hermandad y los Hermanos de la Hermandad de
Nuestro Padre Jesús Nazareno no hubiésemos tenido la oportunidad de ser
bendecidos por el arzobispo de Sevilla monseñor Carlos Amigo Vallejo.
HASTA VUESTRO CENTENARIO
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PAPELETA DE UNA RIFA DE 1955
Agradecemos a don Francisco Pineda Dorado el habernos cedido la siguiente imagen de una papeleta de una rifa que organizó la Hermandad en 1955:
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EL CRISTO DE LA AGONÍA, UNA OCTOGENARIA IMAGEN
Por
Arturo Eduardo Rodríguez Guerrero
Artículo extraido del boletín informativo número 28 de marzo de 2013
Donde reina la caridad, ahí está la felicidad
Don
Bosco
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Cristo de la Agonía, 1964 |
Todo empezó la madrugada del 14 al 15 de mayo de 1932 cuando saltó la alarma entre el vecindario del pueblo. Las campanas de la torre de la iglesia repicaban sin parar alertando a los badolatoseños que una desgracia estaba ocurriendo, la noticia corrió por las calles como la pólvora, la iglesia estaba ardiendo. Apresuradamente el vecindario y la Guardia Civil acudieron al templo para trasladar las imágenes y ornamentos a casas particulares para salvarlas de las llamas, pudiendo extinguir el fuego a los pocos minutos gracias a su rápida intervención.
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Cristo "quemado" en 1932 |
Una vez sofocado el fuego se dio comienzo al recuento de los daños, afortunadamente no hubo que lamentar ninguno personal, no afectando tampoco a la estructura del edificio, pero, lamentablemente parte del patrimonio histórico-artístico del pueblo desapareció para siempre pasto de las llamas. Entre los bienes calcinados se encontraba el Altar Mayor que quedó reducido a cenizas en su totalidad, además de valiosos cuadros de imágenes, entre ellos uno muy antiguo de nuestra Patrona la Virgen del Socorro y una imagen de Cristo Crucificado, ésta no se quemó en su totalidad, no siendo restaurada fue guardada en el trastero de una casa del pueblo hasta poco ha.
La parroquia no tardó en contar con otra nueva imagen. El 24 de enero de 1933 don Miguel Hinestrosa, cura del pueblo, recibió la donación a la parroquia de un nuevo Cristo Crucificado por parte del abogado y político campillero don Francisco Bergamín García “como sufragio a la buena memoria de su esposa” Rosario Gutiérrez López. Bergamín, ocupó varias carteras ministeriales durante el reinado de Alfonso XIII.
Los resultados del proceso de restauración fueron excelentes, Serrano Tenor realizó un mas que satisfactorio trabajo para la Hermandad, esperemos que esta restauración sea duradera.
Otra fecha quedará en el recuerdo, domingo 12 de mayo de 2013, la imagen del Cristo quemado en 1932 vuelve al pueblo, mis felicitaciones y agradecimiento a todas las personas que han colaborado en la recuperación de una parte de nuestro patrimonio histórico-artístico.
A.Rodríguez.
A.Rodríguez.
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CUENTAS DE LA HERMANDAD, 1829-1830
Cuentas del año de 1829 y de 1830:
En el Lugar de Badolatoza término y jurisdicción de la Vicaría de Estepa en el día 5 de Abril de mil ochocientos treinta reunida la hermandad de Ntro. Padre Jesús el Hermano Mayor Juan Feliz de la Cruz dio sus cuentas a toda la hermandad en la forma siguiente:
Sabías que...
... los gastos de procesión del Jueves Santo de 1830 ascendieron a un total de doce reales y diecisiete maravedís de vellón.
... los gastos de procesión del Viernes Santo de 1830 ascendieron a un total de veinticinco reales.
... los gastos de cera entre la Semana Santa de 1829 a la de 1830 ascendieron a un total de doscientos veintinueve reales y ocho maravedís de vellón.
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JORNADAS DE HISTORIA SOBRE NUESTRA SEMANA SANTA


Ieschua por Felipe Escalera García
La Hermandad de "La Borriquita"
por Daniel Lomares Dorado y José María Serrano Escalera
por Daniel Lomares Dorado y José María Serrano Escalera
Prevención de lesiones en el costalero
por Isabel María González Fernández (fisioterapeuta)
por Isabel María González Fernández (fisioterapeuta)
Jesús Nazareno, una Imagen restaurada
por Jesús María Serrano Tenor
por Jesús María Serrano Tenor
La Hermandad de Las Benditas Ánimas de Badolatosa
por Arturo Eduardo Rodríguez Guerrero
por Arturo Eduardo Rodríguez Guerrero
La jornada terminó a las 21'00 horas siendo clausuradas por:
Don David Serrano Tenor, 1º Hermano Mayor de nuestra Hermandad
Don José Luis Tenor Pino, 2º Hermano Mayor de nuestra Hermandad
Don Antonio Dorado Aguilar, Presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Badolatosa
Don Juan Ruiz Zambrana, Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Badolatosa
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La Luz
por Jesús María Serrano Tenor
por Jesús María Serrano Tenor
La Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía: un rio rojo y blanco en el crepúsculo del Viernes Santo
por Pilar Tejero Borrego
por Pilar Tejero Borrego
Imaginería, creación de imágenes procesionales
por David Patrón Barriga
por David Patrón Barriga
Pregón a Nuestra Señora de los Dolores, Madre de Dios y Madre Nuestra
por Francisco de Asís Borrego Pineda
por Francisco de Asís Borrego Pineda
El Santo Sudario de Badolatosa
por Arturo Eduardo Rodríguez Guerrero
por Arturo Eduardo Rodríguez Guerrero
La jornada terminó a las 13'30 horas siendo clausuradas por:
Don David Serrano Tenor, 1º Hermano Mayor de nuestra Hermandad
Don José Luis Tenor Pino, 2º Hermano Mayor de nuestra Hermandad
Don Antonio Dorado Aguilar, Presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Badolatosa
Don Juan Ruiz Zambrana, Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Badolatosa
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EL SABER ES LA PARTE PRINCIPAL DE LA FELICIDAD
Sócrates
LA ERECCIÓN EN
PARROQUIA DE LA IGLESIA DE BADOLATOSA
por ARTURO EDUARDO RODRÍGUEZ GUERRERO, marzo de 2005
“Pedimos y suplicamos a
V.M. mande eregir en parroquia la dicha iglesia señalarle circuito para que
goce de la inmunidad de la iglesia y otros privilegios que de todo lo susodicho
ofrecemos informacion...”
A principios del siglo
XVII, Badolatosa era una pequeña cortijada, que debido al crecimiento de
población ocurrido después de la reconquista, así como el elevado crecimiento
demográfico poblacional producido en los lugares y cortijos del marquesado,
incluido nuestro pueblo, ocasionaba diferentes molestias e inconvenientes a los
vecinos del cortijo a la hora de realizar algún servicio religioso por la
inexistencia de su propia Pila Bautismal, pués debían de desplazarse hasta la
iglesia de Santa María la Mayor de Estepa, cabeza de partido y del marquesado,
que si contaba con Pila y cementerio.
Los feligreses de
aquella época, de una manera u otra presionaron al Vicario para que construyera
una parroquia, ya que como se ha dicho anteriormente para realizar cualquier
servicio, como podía ser el bautismo, matrimonio o defunción, tenían que
desplazarse a la Iglesia estepeña.
Los demás servicios
como la Santa Misa eran oficiados por diferentes clérigos que se trasladaban
desde la población de Estepa, no dejando de esta forma desatendidos a los
vecinos del cortijo pudiendo recibir de vez en cuando el Santo Sacramento. Igualmente,
era obvio la inexistencia de un Campo Santo, por lo que los féretros de los
vecinos fallecidos eran trasladados hasta Estepa para recibir su sepultura.
Debido a lo expuesto,
los vecinos del cortijo del Vado Latoça
presionaron de una u otra manera al Vicario para la erección de la parroquia,
erección que llegaría en la primera mitad del siglo XVll, concluyendo en un
futuro con la construcción del edificio parroquial.
Una vez estudiado por
el vicario lo solicitado por los vecinos, con el cura y representantes
políticos a la cabeza, accede a lo peticionado.
La fecha elegida para
el acontecimiento fue el domingo día 26 de febrero de 1623. Don Alonso de
Benjumea, vicario general de Estepa, visitó la cortijada dando su visto bueno
al estar “todo decente” para recibir la administración de los Sacramentos,
colocando por vez primera el Santísimo Sacramento.
El acto tuvo una gran
repercusión en toda la comarca, para ello, se celebró misa de “Nuestra Señora”
a cuya fiesta y procesión asistieron entre otros, Juan Gallego Alvares, por
diácono; Juan de Diego, por subdiácono; el Guardián de San Francisco, el padre
fray Bernardino Corverá; diferentes clérigos y presbíteros de Gilena, La Roda,
Monturque, Lucena, La Puente de don Gonzalo... , acompañado por la coral de
franciscanos del convento de Nuestra Señora de Gracia de Estepa. Entre las
autoridades civiles, destacaban el marqués del Aula don Adán Centurión y su
señora doña Mariana Guzmán, don Diego Centurión y Cordova hermano del marqués,
el gobernador y el alcalde ordinario del estado de Estepa don Gonçalo Fernández
de las Cuevas y Jerónimo Suárez de Figueroa respectivamente, encontrándose
presentes las autoridades del cortijo del Vado
Latoça, siendo estos el licenciado don Juan Trigueros y Mérida cura
beneficiado del lugar, Juan Martín Fernández, alcalde; Francisco Garcia Ordaz,
alguacil mayor; Pedro Fernández Corpas, regidor; y vecinos del citado cortijo.
Una vez acabada la Santa
Misa, el vicario don Alonso de Benjumea, administró el sacramento del bautismo
y bautizó a una niña, celebrando posteriormente una procesión por el cortijo
del Vado Latoça que una vez acabada y
llegando a la puerta de la iglesia el vicario mostró al pueblo el Santísimo
Sacramento, una vez en el Altar Mayor lo depositó en el relicario de plata que
había en el Sagrario, entregándolo en ese momento al cura del cortijo,
recibiendo al mismo tiempo la llave del Sagrario donde se veneraba desde ese
momento el Santísimo Sacramento.
De todo este
acontecimiento levantó acta y dió fe el notario apostólico de la audiencia
eclesiastica de la villa de Estepa y su vicaría, don Juan de Rivera.
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